Yo creo que Fidel, en primerísimo lugar, y toda la obra cultural y social de la Revolución, sembró algo en el pueblo cubano, dejó un sustrato que permanece y que hay que salvar. El hecho de que la familia cubana, por humilde que sea, tenga un espacio en casa para los libros, para una pequeña biblioteca, es algo único en el mundo; y eso pervive, porque el libro en Cuba tiene un gran peso.
«Tenemos que trabajar para que no queden en el vacío, para que aquellas famosas palabras de Fidel, “no le decimos al pueblo cree, le decimos lee”; o aquella otras de Martí, “leer es crecer”, no se disuelvan y pierdan su sentido».





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