
Estimados amigos y amigas:
Quizás la cercanía de esta pérdida nos impida ver en profundidad la enormidad y estatura de Roberto Fernández Retamar, lo que ha perdido toda nuestra cultura, la gran familia del espíritu en este continente, su familia toda y sus amigos, las letras hispanoamericanas, las letras hispánicas y la cultura latinoamericana que él conoció y defendió como nadie.
Desde muy joven, desde que publicara en 1950 Elegía como un himno, Roberto Fernández Retamar estaba innovando ya la poesía de este continente. Y no solo la poesía. Estaba reclamando un espacio histórico para la figura de Rubén Martínez Villena y para la continuidad extraordinaria con los héroes que habían fundado el movimiento revolucionario de la década del 30 y en los cuales también él se vería, puesto que, desde muy joven, en la lucha contra la dictadura de Batista, Roberto Fernández Retamar formó parte del Movimiento de Resistencia Cívica. Y no solo formó parte de él, sino que arriesgó su vida por las ideas, por la poesía, por todo lo que creó en esos años cuando estuvo muy cerca de las grandes academias en los Estados Unidos y cuando vivió en París y siguió los cursos de Martinet y regresó con uno de los grandes libros del idioma que es Idea de la estilística.
Retamar ya era grande en ese instante y pudo dejar ese espacio porque tenía un deber que cumplir con la Revolución cubana, de la cual fue Consejero Cultural en París de 1960 a 1965 y más tarde Secretario Ejecutivo de la Uneac al lado de Nicolás Guillén.http://cubarte.cult.cu/periodico-cubarte/murio-por-traer-el-cielo-ese-epitafio-roberto-lo-mereces-para-todos-nosotros-y-para-siempre/





0

Deja un comentario